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Una vez que has contactado con otros usuarios, verás que con algunos de ellos la comunicación fluye fácilmente, que con otros la cosa va más lenta, y que con ciertas personas todo se desarrolla especialmente bien.
Seguramente que empezarás a contactar más con estas últimas personas, con las que quizá utilices un tono de mayor confianza, intercambies teléfonos, o incluso mantengas algunas conversaciones telefónicas que irán confirmando que las cosas van cada vez mejor.
Cuando nos encontramos en este punto, nuestra recomendación es quedar cuanto antes, bien personalmente, bien vía webcam, pues se corre el riesgo de enamorarse de la forma de escribir, del tono de voz, o de la forma de hablar del otro, es decir, de alguna de las características de esa persona, pero no de la persona en sí, como le ocurrió a Cecilia:
«Los correos que nos escribíamos Nicolás y yo eran muy divertidos al principio. A los dos nos gustaba estudiar idiomas y creábamos frases en las que mezclábamos varios a la vez y también jugábamos con los sonidos en español. Me hacía sentir muy bien pues pasaba los momentos más divertidos del día leyendo sus correos. La verdad es que estaba empezando a gustarme bastante. Luego, a medida que íbamos cogiendo confianza, las comunicaciones eran a diario, en ocasiones varias veces, y decidimos intercambiarnos los teléfonos. Aunque vivíamos en la misma ciudad, ninguno de los dos proponía quedar, y comenzamos con largas conversaciones telefónicas, que hicieron que me sintiera completamente enamorada de la persona que había al otro lado del aparato. Tenía todos los síntomas: no dejaba de pensar en él durante el día, durante la noche, nos llamábamos y nos contábamos cómo nos había ido, pasaba las horas flotando en una burbuja y me sentía feliz. Pasaron así bastantes semanas, y cuando la cosa empezó a tomar un tono más íntimo decidimos quedar. Ese día estaba francamente nerviosa. Puse especial atención en la manera de arreglarme, me encontraba bastante atractiva. ¿Qué ocurriría? Esperaba que todo fuese muy bien, pues con el nivel de comunicación que teníamos no se me ocurría nada que pudiese suponer un obstáculo. él me había dicho que llevaría una cazadora de cuero y una camiseta roja para reconocerle. Cuando me iba acercando al lugar donde habíamos quedado, vi a un chico con esas características, pero algo en su físico empezó a desagradarme. Tenía el pelo grasiento y una barriguilla cervecera que sobresalía de la cazadora, pero aún así decidí que merecía la pena conocerle un poco más. No podía dejarme llevar por esa primera impresión. Nos saludamos, intentamos estar muy cordiales, pero no hubo nada de química. Luego nos acercamos a un pub para seguir hablando un poco y, a medida que avanzaba la conversación se me iba rompiendo el corazón en pedazos pues era consciente de que no me apetecía ni un poquito que Nicolás se acercase físicamente a mí, ni siquiera por accidente. Tengo la sensación de que a él le pasó lo mismo, aunque no sé muy bien cuáles fueron sus razones, pero el hecho fue que después de intercambiar un par de correos más, dejamos de comunicarnos definitivamente. Después de esa experiencia, decidí no dejar que la relación con un desconocido fuese tan lejos sin habernos conocido antes, pues me costó unos días desenamorarme del espejismo que yo solita me había creado en mi cabeza. Con los otros chicos fue más fácil. Quedábamos enseguida, y si nos caíamos bien, entonces estupendo, y si no, también, pues no había apenas implicaciones emocionales. Algunos de ellos son ahora buenos amigos míos. De hecho, uno de ellos fue quien me presentó a quien ahora es mi pareja. Llevo poco tiempo con él, pero sigo manteniendo contacto con otras personas de MatchAffinity, porque estoy conociendo gente que es muy parecida a mí, y nunca se sabe…»
Cecilia aprendió por su cuenta que es mejor quedar cuanto antes. Nuestra recomendación es que sea una cita corta, como para tomar un café, o desayunar, o algo que no dure más de una hora. El lugar puede ser una cafetería, o algún sitio donde se pueda hablar, como una exposición de la que se pueden ir haciendo comentarios sobre lo que se está viendo, etc. Consideramos que una hora es suficiente para que, en caso de no haber química, aguantemos educadamente una conversación y nos despidamos sin ofender ni sentirnos ofendidos. No gustarse es tan lícito como gustarse, y forma parte del juego inicial. No obstante, si alguien se siente inseguro y no sabe afrontar este momento, nuestro equipo de apoyo telefónico puede dar algunas pautas para que se pase mejor este primer trago.
Por último, recuerda aquellas cosas que recomendamos no hacer en este primer encuentro:
Una vez que el primer momento ya ha pasado, sólo nos queda desearte ¡buena suerte!.